domingo, 3 de mayo de 2009

Para partir el pan de los débiles


“Señor, danos la riqueza en conciencia, danos también manos limpias para recoger las cosechas y bendecir el universo. Haznos invencibles con el poder del amor. Y para defender todo esto la libertad, la paz y la justicia, danos coraje, un rifle y buena puntería”.

Gonzalo Arango.


El Día Internacional del Trabajo amanecí vigilada. En honor a los sindicatos y a quienes se paran los pelos con jabón rey, más de 50 gorilas, entre policías y antimotines, le dieron la bienvenida al día en una esquina que comunica la Calle 49ª (un pedacito que se le escapó a Ayacucho) con la Calle 50, conocida como Colombia.

La lucha obrera manifestó este año, como todos los demás; pero, esta vez, salió muy temprano desde el Parque de la Milagrosa, para demostrarle a paredes y ciudadanos que los poderes sindicalistas siguen vivos en uno de los países con menos tolerancia por los movimientos de izquierda en todo el mundo.

En el recorrido la marcha se desvió por Ayacucho, encontrándose cerca de la Carrera 36 con activistas del Antimili, un grupo de jóvenes reconocido por la organización de un festival musical anual y que tiene como objetivo la resistencia y desobediencia civil. Los anarquistas acamparon durante todo el día, hicieron sancocho, escucharon música, protestaron y rayaron las paredes.

Pasada la marcha los policías se fueron e incluso los helicópteros que insistentemente vigilaron las calles para salvaguardar al Estado de los opositores de la Nación, marcharon en el azul del cielo. A las 2 de la tarde las calles parecían un tapiz de pintura negra y roja y las paredes un homenaje popular al stencil.

Había pasado el Día del trabajo y se daba bienvenida a un día festivo. Entre leer un stencil, caminar y observar mamarrachos que protestaban por la libertad de un pueblo hambriento, se me perdió la mente en un desperdicio encantador de pensamientos que pasaban por el activismo y la inevitable decisión de, en algún momento, tener que vestirse de una bandera y empuñar un rifle.

Pocas veces he creído en las personas que dicen que son de “centro”, siento de ellas una hipocresía a conveniencia donde no existe una verdad segura. Tampoco estoy de acuerdo con los extremos y mucho menos con los extremistas, pero si gusto y apoyo la existencia de muchas palabras terminadas en “istas”, incluso los autistas.

No imagino un mundo donde no hubiese existido el feminismo, los movimiento contra los crímenes de odio, los ambientalistas, ecologistas, artistas, idealistas e incluso no imagino un mundo sin los primitivos machistas.

Del Día del Trabajo, por ejemplo, me generan varías insatisfacciones las posiciones de los llamados centralistas, más aún de los personajes de derecha que manifiestan a viva voz que con “P” de Polo, también se escribe Puta. Siendo este un día sindical, obrero, anarquista, no entiendo por qué se lo toman libre, deberían de “trabajar, trabajar y trabajar”, como lo manifiesta su gurú, salvaguarda de la Patria colombiana. En Colombia, el país de las inconsistencias, donde la derecha y la izquierda terminan siendo una imagen alegórica a los principios de George Orwell, una mesa repleta de cerdos, los sindicalistas protestaron, los policías vigilaron, los de derecha pasearon y al final de la noche todos tomamos una copa y nos fuimos a la cama.

Mucho se ha dicho sobre los activistas y románticos revolucionarios, incluso, la sociedad ha buscado una forma de decreto que impide ser activista luego de los 30 años, a estos en muchas esferas se les ha llamado estúpidos. Tengo 23 años e imagino que todavía puedo soñar, estoy a tiempo para apuntar el rifle con coraje.

El activismo, mal entendido por muchos, hace referencia a una actividad sostenida con la intención de efectuar un cambio de índole social o político. El racismo activista provoca que en muchas ocasiones los convencidos de una causa sean tildados de revoltosos e incluso en Colombia, muchos de ellos, son llamados terroristas (una insoportable palabra terminada en “istas”, en defensa de la cual se sostienen muchos de los regímenes de gobierno contemporáneos).


Un día del trabajo en Medellín




Mal contados tengo puestos tres vestidos autistas: feminista, ambientalista (lo cual incluye ser antitaurina) y periodista; sin embargo, hay cosas que tampoco logro entender de la militancia. Por ejemplo, rayar una pared con mamarrachos y mala ortografía, además de parecerme una manifestación de ignorancia, se me hace algo antiestético. Hay algunos stencil con los que vibro, abro los ojos, vuelvo y los cierro y termino por obturar y capturar el recuerdo. En cambio, los letreritos insoportables de cierta clase de desobediencia se me hacen patéticos. Prefiero la ciudad bien vestida con grafitis, estarcidos y manchas de pintura bien repartidas al mejor estilo de un Jackson Pollock tercermundista, idealista, feliz y perplejo.

Tampoco entiendo lo de las papas bombas (deberían de tirar libras de arroz, comida o fritar las papas y repartirlas a forma de pan). No me gusta el reclutamiento, el amotinamiento y si hubiese más oídos para escuchar, tampoco quisiera irme a la guerra y matar a mis hermanos por una causa justa.

Por encima del cielo y la tierra, el bien y el mal, el activismo ha logrado grandes cosas y es de cuerdos dar el reconocimiento. Por la desquicia que se atrevió a batallar con palabras, armas y panfletos, las mujeres podemos votar, estudiar, trabajar, ponernos un pantalón largo, fumar e incluso elegir a los hombres que queremos llevarnos a la cama. Por la cordura corrompida por una rabia que le atacó el corazón, los homosexuales pueden darse un beso en la calle (con excepción de pequeños lunares donde el homosexualismo es considerado un crimen). De cuenta de locos encapuchados y bayonetas afiladas, los negros pueden considerarse libres y los trabajadores asalariados seres humanos con derechos laborales y el reconocimiento de una vida digna.

Falta mucho y por eso sigo considerando una opción válida tomar alguna clase de partido. Se requieren locos que adopten puñados de tierra, cuerdos que defiendan los animales y hombres que en vez de flores estén dispuestos a ceder derechos.

Tarea difícil en tiempos donde el héroe de una nación es el terrorista de su oponente.

10 comentarios:

Johansson dijo...

Chechi.. tu texto me gusta mucho. Me gusta tu punto de vista. Me gusta tu escritura. Me gusta la esencia de tu texto y me gustan las fotos. Sólo tengo una pregunta, mi enana hermosa, ¿el primero de mayo es el día del anarquismo? Es decir, es equivalente la celebración del día del trabajo o la del anarquismo. ¿El anarquismo tiene un día? Seguramente, acá todo tiene su día, (¡tenemos dos los periodistas!)pero no veo muy bien la relación entre anarquismo y día del trabajo....Bueno, me enredé, es que creo que tenemos una mala interpretación del día del trabajo, y por esa mala interpretación es que existe gente que utiliza las papas bombas y las paredes y el enfrentamiento contra las autoridades. Y aunque también hay que aclarar bien el término de anarquía....

Bueno, un abrazo...

escenaenelmar dijo...

Gago hermoso, lo que pasa es que el día del trabajo lo consiguieron en Francia varios obreros anarquistas. Por esta razón se les reconoce el logro, pero es un día más obrero que anarquista, sin pretender ser la 'trabajotologica' pues.
De todas formas voy a revisar el texto para mirar en dónde ser genera la confusión.

escenaenelmar dijo...

Johansson, otra cosa, publicamente, quiero verte.

Daniel UP dijo...

Perlina, voy a tomarme el atrevimiento de extenderme.

Arranco diciéndote que el texto es exquisito, encantador.

Yo creo que la imagen que la izquierda tiene en Colombia fue ganada a pulso por los iniciadores de ella, que dejaron ver sus ideales corrompidos por el negocio (lo mismo que le pasó luego a la derecha cuando combatió esa izquierda aberrada). Pero lo que ahora está pasando con los movimientos sindicales no tiene ningún piso, no es justo, y lo único que se logra con eso es que los dos extremos (el izquierdo y el derecho) se alejen más del centro (que para mí sí existe, y de hecho considero ideal).

Estoy muy de acuerdo contigo en que es necesaria la izquierda; un país sin oposición es sencillamente inaceptable, no es ni soberano ni legítimo, y esos personajes que juegan con la P del Polo que mencionas, me parecen nefastos y perjudiciales para democracia.

Yo sí creo en el centro, diría que mi posición política es de centro. Y los 'ismos' no tienen nada que ver con una posición extrema... a menos que el pacifismo, optimismo e idealismo que me caracterizan sean ideologías a ultranza (cosa que dudo).

Me duele mucho leerte hablar de la lucha armada como una opción... pero entiendo que hay casos en los que es inevitable, y el colombiano es uno de ellos.

Este es el tipo de textos que valoro, porque son un espejo del alma de quien los escribe, y aquí veo el reflejo de una persona sensible, consciente y activa.

Un abrazo, Perlina.

escenaenelmar dijo...

Mi Dani muchas gracias por el comentario. La verdad lo de las armas es algo más romántico que real, a mi me duele matar una cucaracha, no soy capaz de partir un pedazo de carne por no sentir que tengo un cuchillo en algo que fue vivo... en conclusión ni el rifle ni la buen puntería van conmigo. Es más una metáfora lo que trato de hacer con la buena puntería, pero en mi caso sería un sueño, es una ilusión, que no existan. Gracias por tu comentario, muy sentido.

Jenny Giraldo García dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jenny Giraldo García dijo...

Qué bueno tener la posibilidad de dejar claros sentimientos y posiciones en público. Qué bueno levantar ampollas en los "istas" del otro lado, o en los del nuestro, que también se radicalizan, se enceguecen, se pierden. Y qué bueno que la protesta sea una posibilidad, sobre todo nuestra protesta, la tuya, silenciosa, argumentada, sensible, sensata.

Un lector atento dijo...

En el mismo tono de otro comentario, creo que hay varios confusiones sobre el movimiento obrero y el anarquismo (que anarquismo no es anarquía, aunque creo que eso ya lo sabes); en Colombia no ha tenido mucha historia pues el anarquismo es una ideología -lo es- propia de Estados donde se han gestado ideas socialdemócratas, condición que no se cumple aquí (y quizá nuestra izquierda no ayuda para lo haga).

El movimiento obrero colombiano tiene raíces soviéticas en su mayoría, y algunos sustratos maoístas, dado que el debate ideológico en el país -como en todos los países subdesarrollados- siempre ha sido fundamentalista. Otra razón para que el anarquismo no se haya convertido en alternativa de poder.

Amén de eso debo agregar que es más correcto hablar de "fundamentalismos" y "radicalismos", de doctrinas e ideologías, pues los "extremismos" son argot popular para calificar los niveles de compromiso que se tiene con una causa, pero no califica el corpus teórico de la causa misma.

Por eso es preferible abordar todas las discusiones sobre sexualidad hablando de condiciones/calidades sexuales y no de "ismos", pues la Homosexualidad es una condición -como lo sugiere el sufijo- y no un movimiento, tendencia, un "ismo" pasajero y fluctuante de acuerdo al momento social.

Si retomas un poco lo de la Socialdemocracia, te darás cuenta de que SÍ hay un centro, aunque quizá no para Colombia.

Saludos.

Perla dijo...

Lector atento muchas gracias por tu comentario, de verdad es una super clase la que acabas de darnos. Voy a estudiar los puntos que mencionas en el texto.

escenaenelmar dijo...

Estoy probando si se eliminaron los mensajes del blogger de porno japonés que se apoderó de esta entrada y mirando si el captcha funciona.