viernes, 15 de febrero de 2008

Imagino que no vale la pena pensar para escribir esto



Es muy seguro que esta noche, al calor de unos tragos y las llamas del infierno, se reúnan los más grandes escritores que nos ha regalado la historia ¿El motivo? Revolcarse en sus tumbas y reírse de las pretensiones humanas.

Ellos, como dioses de ultratumba, han de estar celebrando y festejando su paso por la historia. Riéndose de nosotros con los brindis de cada trago y alabando su habilidad, un arte de esos que, en nuestros días, muchos pretenden lograr con los códigos informáticos y los descrestes intangibles.

Gracias a una amiga cercana, Sarita Palacio, cuyo blog recomiendo, me enteré, siendo exactamente las cinco de la tarde del viernes 15 de febrero, de una noticia que más que siniestra puede resultar pretenciosa y salida de los cabales de cualquier humano corriente.

El agravio, publicado en un portal educativo de la Argentina, anuncia el siguiente titular “Un amor verdadero, la primera novela escrita por un software”. Esto quiere decir que, por primera vez en la historia, una máquina escribió una novela completa.

El proceso comenzó por una propuesta de una editorial rusa que presentó, días atrás, según lo indica el portal argentino, una novela escrita por un programa de computación. Esta solamente tardó tres días en ser escrita gracias a la colaboración del programa PC Writer 2008.

Este año, que vaticina esta tragedia para el mundo editorial, le regala al mundo una nueva obra ‘literaria’ (entre comillas) que cuenta con 320 páginas y tiene 10.000 ejemplares en el mercado.

El proceso fue simple ¿Cómo no va a ser simple no pensar en lo que se está escribiendo? Los creadores del PC Writer 2008, introdujeron las pautas iniciales de la historia. Decidieron que esta se desarrollaría “en una isla desierta, adonde llega un grupo de personajes que padece de amnesia”, dice el portal argentino que explicó el director de la editorial Astral SPB, Alexander Prokopovich. La trama transcurre en medio de una situación en la que nadie sabe quién es su pareja, motivo perfecto para encontrar al amor verdadero.

Cual hijo pródigo que traiciona a su padre, trece escritores, cuyos nombres, por dignidad imagino no revelarán; fueron los encargados de cargarle al software el vocabulario, el lenguaje y las herramientas narrativas con que contaría la revolucionaría obra. Una vez terminada, la novela Un amor verdadero, fue corregida como cualquier otro libro, con lápiz y papel, una de las pocas formas que aún se conocen de hacer arte puro.

Lo más irónico es que esta obra está inspirada en la celebre e histórica novela Anna Karénina, del escritor ruso León Tolstoi. Una muestra más para sentenciar que una máquina no puede pensar.

Para cerrar la serie de gravedades es preciso citar de nuevo las palabras del editorialista ruso, este, como lo expresa el portal argentino, sin ninguna posibilidad de defensa de parte de los dioses de ultratumba, sentenció que “con PC Writer 2008 se podría prescindir de los escritores, con sus faltas de inspiración, sus retrasos y sus elevados salarios”.

Aclaro que mi enfoque periodístico en este momento es la red. Sin embargo, aunque sean los nuevos medios uno de los paradigmas del qué hacer periodístico, rechazó con absoluto desdén la aparición de esta clase de herramientas, más aún en épocas en las que todo el mundo piensa que el noble oficio de escribir es una actividad muy fácil.

No sé si pecaré por romántica, pero, dentro de mi software personal, muy diferente al PC Writer 2008, sigue configurado un código que me hace pensar, día tras día, que el oficio de escribir es difícil.

Mientras tanto trataré de hacer caso omiso de esta obra y seguiré leyendo a los celebres dioses de ultratumba, ellos siguen siendo todos los días un mundo nuevo por descubrir.

Ver el artículo completo en el portal argentino.

4 comentarios:

Jenny Giraldo García dijo...

Jajajaja, parece un chiste. La máquina es el medio, no el mensaje. La máquina posibilita que te podamos leer cada determinado tiempo, porque no estamos a la espera de que una revista o un periódico publique nuestras opiniones, pero la máquina, nunca (al menos dentro de lo para mí imaginable) será el artífice de algo para el disfrute.
Imagino en esta una novela fría, que se lee tan rápido como se escribió porque no hubo un corazón que le pusiera trabas sentimentales de esas que nos hacen devolvernos en las páginas, identificarnos, llorar o revolcarnos de risa.
Escribir una historia es fácil: inicio, nudo y desenlace; además, los temas se agotan, son predecibles. Debe ser por eso que pululan los escritores máquinas, que comienzan a ser reemplazados por la máquina misma. Jeje. Pero un buen escritor nunca tendrá a la máquina más que como una extensión, un medio facilitador de su trabajo.

Beat dijo...

Pues que tenga un real valor literario, no sé...tal vez no. Pero me parece que como experimento es muy interesante. Creo que el enfoque está mal hecho, no debería estar enfocado como un posible sustituto de los escritores humanos, pero sí, digamos, en lo que una máquina y el azar (algo así como la paradoja de los infinitos monos) pueden crear, que, repito, debe ser algo muy distinto, y quizás curioso. No sé, mi humilde opinión.
Cambio y fuera.

Max Gallinazo dijo...

hace tiempo vengo pensando que en los blogs están pasando muchas cosas bellísimas. la idea de un blog guiado por una pluma hábil, fluída, dulce, me emociona bastante.
leer este artículo me proporcionó dos sensaciones un tanto contradictorias. la primera, haberme enterado de la noticia de la Writer 2008, la segunda, haberme enterado por este medio. la primera es agradable, porque ya casi no soporto hacer el barrido diario por la prensa, y a cambio prefiero arrojarme a las páginas virtuales de un blog desconocido, o de uno no tanto, pero que se va haciendo familiar, de confianza, a medida que vamos leyendo sus múltiples entradas. la segunda sensación, el horror. hace poco leí un cuento de Roald Dahl sobre lo mismo. Un hombrecito, el mismo que inventa la calculadora, inventa una inmensa máquina para escribir novelas que funciona con palancas y pedales, y bálbulas que regulan los niveles de intensidad, de emoción, es decir los ritmos de la novela. algo así como una tractomula. el cuento de Dahl, escrito posiblemente en los años 70, me pareció siempre muy premonitorio, por lo lógico. Otro escritor, que quiero recomendarles a tus lectores, Papini, no recuerdo si en El libro negro o en Gog, habla de una empresa parecida, pero con hombres en vez de algoritmos y pcs, dedicada específicamente a la produccion de best sellers. fácilmente, la primera novela de la Writer 2008 será un best seller, máxime teniendo en cuenta el afán de consumir cosas raras qeu tenemos los humanos hoy día. nos deslumbra lo novedoso. qué vamos a hacer. yo mismo quisiera leer esa novela, por pura curiosidad de escritor. a lo mejor es una gran novela, si es, como la Anna Karenina, una novela al mejor estilo Ruso. Además, habría que tener en cuenta que detrás de ella no sólo hay une escritor ausente, sino trece escritores presentes.... el horror que siento respecto a esto radica en una especial sospecha. algo qeu he sentido desde que comencé a leer la mejor ciencia ficción: un día el hombre construirá una máquina que lo supere en sensibilidad, en arte. este invento, por supuesto, será su mejor "obra de arte". todo lo que haga falta crear esta máquina podrá crearlo, incluyendo otra máquina que sea capaz de superarla en sensibilidad y creatividad... mientras tanto, a qué se dedicarán los artistas? no sé. todavía no sé. pero se me ocurre un arte nuevo para esta inmensa prole de artistas desempleados. contemplar. como aqeul artista del hambre imaginado por Kafka, los artistas de aquel tiempo aciago se especializaran en contemplar. pero en contemplar sin intervenir. serán como dioces. Dioces inútiles qeu un día fueron útiles... (ah, estoy divagando!) Un abrazo para Perla. y buen viento..

Mr Tambourine Man dijo...

¡Hola!

He escrito un cuento con la Writer como pretexto. Si te apetece leerlo, te invito a mi blog.

El Caracol feliz.